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Cómo crecen las plantas

Entender cómo crecen las plantas contribuye en gran medida a asegurar un jardín lleno de plantas que crecen y florecen vigorosamente, que resisten mejor los cambios climáticos, las plagas y las enfermedades. Las plantas no son tan diferentes a los humanos en cuanto que necesitan una serie de requisitos para estar sanas. La disminución de los componentes esenciales  para su crecimiento conlleva el sufrimiento de la planta.

Buena parte de los componentes esenciales para el crecimiento de las plantas son los mismos que necesitamos los humanos para gozar de buena salud. No sorprende que los vegetales sean una parte esencial de cualquier dieta saludable. Estos componentes son:

  • Agua
  • Aire (sobre todo dióxido de carbono)
  • Nutrientes y  minerales
  • Luz

Anatomía de las plantas

Aunque el reino vegetal es increíblemente diverso, el prototipo de planta de jardín (si es que existe) se compone de una serie de partes:

  • Sistema radicular
  • Tallo
  • Hojas
  • Flores

Como crecen las plantas Sistema radicular

Permite a la planta captar agua, nutrientes y minerales a la vez que le proporciona anclaje al suelo o, en el caso de las epifitas (plantas aéreas), a otra planta. Los sistemas radiculares son muy diversos como consecuencia de las habilidades de las plantas para adaptarse a condiciones muy especificas. Por lo que es muy importante conocer cómo son las rafees de una planta determinada antes de plantarla. He aquí algunos ejemplos:

como crecen las plantas raíces pivotantes

Raíces pivonates

Las raices pivotantes son largas y se van estrechando a medida que se introducen en el suelo. Si le pidiera a un niño que dibujara una raíz, probablemente dibujaría una de éstas.

Entre las más destacadas están la zanahoria y la chirivía. Aunque también existen diversas plantas ornamenta les que poseen este tipo de raíces, como, por ejemplo, Eryngium giganteum (cardo).

como crecen las plantas raíces fibrosas

Raíces fibrosas

Al hablar de raíces fibrosas nos referimos a la red de raíces absorbentes adjuntas a otras más prominentes que contribuyen al anclaje de la planta. Los sistemas radiculares fibrosos se encuentran a poca profundidad o incluso a nivel del suelo, por lo que sufrir alteraciones puede resultar dañino. Estos sistemas radiculares suelen extenderse notablemente.

Imagínese un gran árbol con una ramificación muy densa: la extensión del sistema radicular de un árbol supera en una tercera parte el alcance de sus ramas. Entre las plantas con este tipo de rarices se encuentran la lavanda, el manzano o el rododendro.

Los bulbos y  los tubérculos son adaptaciones de raíces cuya finalidad es la de almacenar energía en forma de almidón. A menudo, el período de crecimiento y floración es relativamente breve; después permanecen varios meses en estado de reposo, de ahí que necesiten almacenar energía.

El narciso, el azafrán de primavera, el ciclamen o Geranium tuberosum florecen en primavera y desaparecen durante el verano. El tubérculo más conocido es probablemente la noble patata.

Como crecen las plantas El tallo

Sostiene las partes de la planta que son más valiosas: las flores y las hojas. Además desempeña otras funciones en la vida de una planta, como el transporte de alimentos, agua y minerales. Este proceso tiene lugar a través de un conjunto de tejidos vasculares  conocidos como sistema vascular, compuesto  por el xilema y el floema. En realidad, es como una red de carreteras a través de las cuales se transportan nutrientes de una parte a otra de la planta.

el tallo como crecen las plantas

Xilema y floema

La función del xilema es la de suministrar agua y minerales desde la raíz a toda la planta, mientras que el floema se encarga de distribuir los nutrientes producidos en las hojas a otras partes de la misma. Estos tejidos se encuentran muy cerca de la superficie del tallo (en la epidermis). Por lo que son muy vulnerables a los daños externos en el tallo. Cuando a un árbol se le extirpa la corteza, procedimiento conocido como incisión cortical, suele morir por esta razón. Esto es debido a que el sistema vascular resulta dañado y la planta ya no se puede alimentar.

La punta del tallo es el principal punto de crecimiento de las plantas; por eso tienen tendencia a crecer hacia arriba y no hacia los lados o hacia abajo. Este fenómeno se conoce como dominancia apical, ya que si se corta la punta de crecimiento de una planta se contribuye a que ésta densifique su follaje al eliminar temporalmente  las células dominantes. También es la razón por la cual muchas plantas florecen más y dan más fruto cuando se las forma en horizontal. Como las rosas trepadoras o las enredaderas que dan frutos, ya que invierten más energía en su crecimiento lateral que en su crecimiento apical. Dicho de otra forma: en lugar de crecer hacia arriba, se expanden, florecen y dan fruto.

Como crecen las plantasLas hojas

Desempeñan diversas funciones vitales, ya que es el lugar donde se produce la respiración y se elabora la mayor parte de los alimentos. Éstos se producen a través de la fotosíntesis, que sintetiza los minerales y el agua suministrados por las raíces. La luz absorbida a través de la superficie de las hojas y el dióxido de carbono que se desprende durante el proceso de respiración. Una consecuencia de la fotosíntesis (durante el día) es la producción de oxigeno. Éste es el motivo por el que las plantas son tan importantes para la salud de la Tierra y a menudo se las considere los pulmones del planeta. Para absorber la mayor cantidad de luz y que la fotosíntesis resulte efectiva, la planta se vale de minerales para producir un pigmento llamado clorofila, que es el que confiere el color verde a las plantas.

El hecho de que las hojas se vuelvan amarillas es un síntoma de que la planta está enferma.

Asimismo, hay una serie de plantas cuyas hojas no son verdes. La mayoría de ellas, como Colinus «Grace», se encuentran entre las plantas más indicadas para el jardín. Son indicadas ya que proporcionan otra dimensión al conjunto e incrementan la gama de colores mediante sus hojas y sus flores. Bajo la superficie, estas plantas siguen siendo verdes. Simplemente están recubiertas de una máscara de sustancias químicas que esconde la clorofila y hace que la planta sea de otro color. También hay plantas cuyas hojas no son verdes debido a su estructura externa, en concreto por la presencia de finas capas de vello que hacen que la planta presente un color grisáceo o plateado.

Hojas de colores y hojas jaspeadas

las hojas como crecen las plantas

Las hojas estampadas de dos colores (conocidas como «hojas jaspeadas») constituyen a menudo atractivos complementos para el jardín.

El jaspeo es el resultado de una distribución irregular de los pigmentos y tiene lugar como consecuencia de una mutación, aunque a veces es resultado de alguna enfermedad. Sus cualidades estéticas no pasan desapercibidas: son un componente en numerosos jardines.

Como crecen las plantas – Las flores

La belleza de las flores es uno de los motivos principales por los que se cultivan las plantas. Sin embargo, éstas no producen flores hermosas para nuestro mero disfrute, lo que se confirma con el gran número de especies que dan flores anodinas y poco llamativas. Las flores, por supuesto, tienen la finalidad de atraer a los polinizadores (insectos, pájaros y otros animales); muchas plantas han desarrollado diversas estrategias para atraer al polinizador adecuado en el momento preciso. He aquí un par de ejemplos :

Chimonanthus praecox

Cornus kousa en primavera produce pequeñas flores en forma de botón.

Por si mismas no resultarían muy atractivas; por eso, durante el período de floración, las flores se rodean de hojas que cambian su aspecto para parecer grandes pétalos, conocidas como brácteas.

La flor se vuelve mucho más vistosa, lo bastante como para atraer a los insectos polinizadores y hacer de Cornus kousa una planta de jardín muy atractiva.

Chimonanthus praecox

Chimonanthus praecox florece en invierno, momento en que hay pocos insectos polinizadores.

Para atraer a esos pocos insectos, las flores de esta planta son muy aromáticas (la fragancia se expande a gran distancia).

Este acto de supervivencia es lo que hace que esta planta aromática y otras muchas plantas de invierno resulten imprescindibles en cualquier jardín ornamental.

El motivo por el que las plantas ponen en práctica este tipo de estrategias es simple: necesitan reproducirse. Para hacerlo, las flores deben ser polinizadas para producir semillas que se convertirán en nuevas plantas.

Flores de las plantas de cultivo

Las plantas de cultivo, conocidas como cultivares (abreviación de variedades de cultivo), son aquellas plantas «creadas» por jardineros. Eso se consigue llevando a cabo una polinización masiva en un entorno controlado entre plantas madre. Para examinar después las plántulas resultantes hasta convertirlas en plantas atractivas para su uso en jardines. Se controla el color, el tamaño y la forma de las flores, así como la resistencia a enfermedades, el tamaño o los hábitos de crecimiento de la planta, etc. Tras unos pocos experimentos, estos cultivos controlados pueden dar lugar a flores estériles que no producen ni polen ni néctar.

Éste es un factor que hay que tener en cuenta si se pretende atraer animales salvajes al jardín; en un buen vivero o centro de jardinería deberán informar le si dichas plantas son estériles.

Como crecen las plantas – Semillas

Una polinización correcta da lugar al desarrollo de semillas, uno de los principales métodos de reproducción de las plantas.

La semilla está recubierta por una capa protectora (el fruto), por lo general comestible, sobre todo para los humanos. Esta capa protectora es muy útil para la planta. El pájaro o cualquier animal que se coma el fruto se convierte automáticamente en un agente de dispersión de las semillas. De esta forma será el encargado involuntario de desplazar dicha semilla lejos de la planta madre y de depositar la en el suelo en forma de excremento junto con el estiércol fresco. Algunos tipos de semillas no necesitan esta capa protectora. Esto es debido a se dispersan a través del viento (como ocurre con los dientes de león), a través del agua o, como en el caso de la amapola de California, a través de una microexplosión (la vaina de la semilla se seca y revienta).

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