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Cultivo, siembra y propagación

Existen varias formas de obtener plantas para el jardín, desde los centros de jardinería y viveros convencionales hasta el intercambio de plantas con otros aficionados a la jardineria. Una de las formas más gratificantes, sin embargo, es la de cultivar sus propias plantas, ya sea desde semillas, esquejes, etc.

Los viveros, que cultivan plantas por miles, disponen de todo tipo de material especializado para propagar y cultivar plantas hasta que son lo bastante grandes como para ponerlas a la venta. Sin embargo, un gran número de plantas se pueden propagar con relativa facilidad en casa y sin necesidad de recurrir a utensilios caros.

Las ventajas de cultivar sus propias plantas son múltiples. Si propaga plantas a partir de plantas ya existentes en su jardín, tendrá la certeza de que la planta resultante podrá crecer sin problema en las condiciones de su jardín, por lo que se elimina el factor riesgo. La ventaja más evidente es el coste: siempre es mejor perder unas cuantas semillas o esquejes por el hecho de no haberse establecido bien a que se muera una planta comprada en un centro de jardinería.

Pero lo que justifica la propagación casera por encima de todas las cosas es que se trata de una forma estimulante y divertida de aprender un poco más sobre el mundo de la jardinería. Hay pocas experiencias en jardinería más satisfactorias que cuidar una planta que uno mismo ha plantado en forma de semilla o esqueje.

En este capítulo trataremos los diversos métodos de propagación de plantas que pueden practicarse en casa, además de una serie de técnicas más complejas que se pueden poner en práctica con un poco más de experiencia (o de sentido de la aventura).

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